En el análisis estructural del manejo del conocimiento, tenemos que la educación formal, cuando revisamos su situación real, presenta limitaciones en los tres ejes fundamentales de su marco referencial, (marco legal, recursos y vinculación social). Así, encontramos un marco legal obsoleto, en el segundo eje restricciones sostenidas en las inversiones, y para el tercero, una inadecuada respuesta del sistema educativo a las demandas y necesidades sociales y la desvinculación de la oferta formativa respecto de los requerimientos de los sectores demandantes, de allí, que los recién egresados sean los menos cotizados para ejercer cargos. La problemática de la educación formal se centra en la precarización del mercado de trabajo, la inequidad estructural del sistema educativo y la influencia de entornos de socialización en la construcción de la motivación. Esto hace que a la población común, se le aumenta aun más la brecha tecnológica. Muchas veces las comunidades carecen de una clara idea de sus propios valores (máxime si son victimas de la exclusión social) por lo que se verán progresivamente incapaces de resolver, generando cada vez más dependencia. En este sentido, se requiere nuevas aptitudes para enfrentar los retos de la producción de conocimientos en el mundo bajo un nuevo enfoque educativo.
La construcción del conocimiento, llama al riesgo, a la audacia y al liderazgo, con menos énfasis en lo que poseemos y más en lo que conocemos. Se trata de definir un contexto y estimular las mentes que se involucran en la creación y realización, en donde se incorporen nuevos saberes sin desmedro de los tradicionales. En lo que respecta al conocimiento de las enfermedades y la medicina, se puede decir que el fenómeno salud/enfermedad, es producto de la interacción del ser humano y la naturaleza. En cambio la medicina, es una respuesta social a ese fenómeno, con complejas estructuras y métodos sociales, que incluyen desde los sistemas mentales mágico-religiosos, hasta los técnico-científicos. La dinámica histórica ha venido imponiendo a los segundos, pero eso no hace que los primeros por “primitivos” y “elementales” sean suprimidos.
Como ejemplo de esta dinámica tenemos el caso de LA CULEBRILLA, El herpes zoster, llamado también "culebrilla", es una erupción vesicular aguda muy dolorosa, producida por la activación endógena del mismo virus que causa la varicela o "lechina"; por lo general se presenta en adultos y en los pacientes inmunodeficientes, puede llegar a diseminarse y poner en peligro la vida, limitada a la región de la piel inervada por un solo ganglio sensitivo, producida por la activación endógena del virus varicela-zoster (VVZ). Puede localizarse en cualquier parte del cuerpo, pero la más frecuente suele ser el área torácica, seguida de la lumbar, cervical y oftálmica. La creencia popular dice que si se junta la cabeza y la cola de la culebrilla el paciente puede morir, la explicación a esta creencia es que esta dolencia produce un dolor neuropático que aparece posterior a esta neuritis, y es una de las complicaciones más temidas del herpes zóster pudiendo desencadenar dolores invalidantes, pues hasta el más ligero roce de una sábana puede afectar a la persona que la sufre.
El tratamiento médico se basa en la utilización de fármacos antivirales, entre los que destacan: Aciclovir, Valaciclovir y Famciclovir.
El tratamiento alternativo: Malva (Malaca alceifolia). Se hierven las flores en agua y se untan las partes infectadas, la misma infusión se puede tomar oralmente, pero siempre se recomienda orar salmos al mismo tiempo. Yerba Mora (Solanum nigrum). Se untan las heridas con el zumo extraído de las plantas, también se puede beber este jugo. El curandero le va escribiendo la oración con el zumo a lo largo de la afección.
Federico Arteta, 2006.
Universidad de Champagne, 2005.
Valdés, Thomas 2004.
Vessuri, Hebe 1996